En el competitivo entorno empresarial actual, en el que las compañías afrontan escasez de talento en muchos perfiles clave, los programas de desarrollo para el talento joven se han convertido en una herramienta clave para garantizar el crecimiento sostenible y la competitividad en el corto y medio plazo. Por este motivo, BTS, consultora especializada, precisamente en la transformación estratégica de las compañías a través de las personas, ha querido señalar las claves para llevar a cabo estos programas de forma efectiva.
En primer lugar, uno de los mayores errores que se cometen a la hora de poner en marcha estas iniciativas es no tener claro su objetivo final y el impacto que se espera de ellos. Lo más importante es que estos programas respondan a objetivos estratégicos como mejorar el employer branding, retener a su mejor talento, impulsar una transformación cultural o desarrollar a sus líderes futuros, garantizando la sucesión de los actuales.
¿Cómo diseñar programas efectivos?
BTS apuesta por un diálogo profundo con el equipo ejecutivo para identificar las prioridades estratégicas de la organización. Algunas cuestiones clave son: ¿estamos en una etapa de crecimiento?, ¿queremos ser más innovadores o centrarnos en el cliente?
Una vez definido el propósito, se aborda el diseño del programa, un proceso que enfrenta también desafíos clave, empezando por la selección de los participantes.
Tal y como señala Ricardo Eisenmann, Director en BTS, “para seleccionar participantes no basta con elegir a los mejores académicamente, algo que se ha hecho tradicionalmente. Es crucial identificar perfiles, interna y externamente, que estén motivados y comprometidos, con la empresa y con el propio programa. Esto incrementará el engagement y, además, hará más sencilla la retención de este talento en el futuro, ya que estarán agradecidos y motivados”.
- Medición del impacto
A la hora de valorar estos programas, que en ocasiones suponen una inversión notable, es necesario tener en cuenta el retorno que producirá la inversión. En el caso de BTS, la propuesta es medir diferentes variables que permitirán comprender los resultados adecuadamente. Para ello, hay que prestar atención a una serie de variables estratégicas: las habilidades gerenciales adquiridas, la capacidad de los participantes para resolver problemas reales del negocio y el avance y crecimiento de los trainees en el seno de la compañía en el medio y largo plazo.
- Experiencias transformadoras
Para que un programa de este tipo sea exitoso no solo se depende del contenido, debe crearse una experiencia integral para los empleados en su proceso de aprendizaje. Para esto, resulta útil ofrecer conexiones con participantes de ediciones previas, sesiones con ejecutivos inspiradores u obtener feedback recurrente de sus responsables directos.
Además, los managers juegan un rol esencial en el éxito de estos programas. Sin su apoyo, cualquier iniciativa está destinada al fracaso. Por ello, es importante enfocarse en preparar a los líderes que guiarán a estos jóvenes talentos, anticipando los desafíos y dotándolos de herramientas para afrontarlos.
“En definitiva, los programas de talento joven no son solo una inversión en el futuro de la empresa, sino una solución estratégica para los desafíos globales actuales, como la falta de madurez empresarial y la carencia de sucesores sólidos en posiciones de liderazgo. Con el enfoque adecuado, estas iniciativas no solo preparan a las personas, sino que transforman a las organizaciones para enfrentar un futuro lleno de oportunidades”, ha concluido Einsenmann.