Internet ha cambiado la forma de concebir el mundo en general, las relaciones personales, pero también las relaciones de negocios y comerciales. Se ha convertido en ese gran escaparate en el que tiene cabida todo, sin límites, sin fronteras.
En este nuevo contexto las empresas tienen que luchar por diferenciarse. Una de las técnicas, que rompe lo virtual, es la diferenciación a través de reclamos publicitarios en regalos promocionales.
La dificultad por diferenciarse y fidelizar
Dejar huella en los clientes actuales y en los potenciales es hoy por hoy mucho más complicado que hace unas décadas. Internet ha traído consigo el aumento de una competencia feroz, el acceso a muchísima más oferta, a más información y ha permitido que el consumidor al uso se empodere y sea mucho más exigente.
Además, el factor tiempo que no era un aspecto a valorar hace algunos años, ahora se ha convertido en algo casi primordial, en cuanto a las ventas online se refiere. Si una web ofrece una entrega en 24h ya estará en el ranking mental mucho más avanzada que otra que lo hace en 48h.
El consumidor está al centro de la mayor parte de las estrategias de marketing. Si antes se enfocaba sobre el producto, ahora este enfoque ha mutado a un “qué va a mejorar en la vida del consumidor este producto”. Es decir, los productos se desmaterializan y se convierten casi en servicios.
Ponerse en la piel del consumidor es fundamental para entender cómo piensa y buscar su fidelización. La fidelización y la diferenciación van de la mano y se presentan como un elemento fundamental para repetir la compra y para recomendar a otros potenciales clientes.
Los regalos promocionales como fórmula para marcar la diferencia
Hay muchas formas de fidelización, desde una newsletter con información de interés y, sobre todo, con descuentos, hasta el envío de regalos personalizados.
Los regalos promocionales han visto su culmen en las ferias, eventos y conferencias. En la era COVID, claramente, el número de estos actos ha descendido, pero, tras los primeros meses de acomodarse a la nueva situación, los eventos se han transformado al mundo online.
No ha sido difícil en este año y medio haber acudido a algún desayuno online en el que, ¡sorpresa!, el desayuno era físico. Sin duda es una buena acción de marketing que marca la diferencia.
Junto al desayuno, en muchas ocasiones, se suele enviar algún regalo promocional como botellas personalizadas, abrelatas, un termo, una batería para el móvil… algo que lleve la marca de la compañía, que sea tremendamente útil y acorde con el contenido.
Organizar un evento de estas características es sencillo y marcará un recuerdo positivo asociado a la marca. En este sentido, si se tiene una buena predisposición ya está casi la mitad del recorrido de la fidelización hecho.
Además, el regalo sobrevive al desayuno o al evento en sí, por lo que, si es algo útil, se seguirá utilizando y recordando la marca asociada a algo positivo. Igualmente, si es algo que se puede transportar con facilidad será un estupendo soporte de publicidad.
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