La Asociación Española de Fundaciones (AEF) está celebrando hoy 20 de noviembre su V Conferencia General, en la que bajo el lema «Sociedad Civil: Compromiso, trasparencia y colaboración», diversas fundaciones están debatiendo aspectos como el derecho a crear una fundación, la adaptación al cambio y el impacto de las fundaciones en la sociedad.
Durante el acto inaugural, Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones, se refirió al papel que las fundaciones ostentan en el contexto de la crisis económica, “como elemento partícipe de la solución” ya que son el producto “del compromiso de la sociedad civil organizada, su parte más dinámica”. Para ello, según Nadal, es imprescindible profundizar en aspectos como la trasparencia informativa, ya que “la legitimidad para acompañar a la sociedad en la salida de la crisis y el proceso de recuperación de valores necesita de una ejemplaridad por parte de las fundaciones” que viene dada por el esfuerzo continuo en trasparencia y buen gobierno.
A este mismo aspecto se refirió durante su intervención Antonio Huertas, presidente de la Fundación Mapfre, quien afirmó que para el ejercicio del “rol importantísimo que las fundaciones tienen en estos momentos de necesidad y crisis para el alivio de las necesidades sociales”, y en unos años “en que somos testigo de actuaciones poco ejemplares y una pérdida generalizada de valores”, la colaboración, trasparencia y compromiso “resumen de manera clara y contundente lo que representan las fundaciones”, y aspectos como la transparencia y el buen gobierno son esenciales para un sector “que se debe a la sociedad y debe demostrarlo”.
Huertas se ha referido asimismo al crecimiento del sector fundacional en las últimas décadas, así como el aumento en su profesionalización, a partir de a un verdadero “convencimiento por el trabajo conjunto y representación de la sociedad, y de servicio para el desarrollo del sector y el aumento de la visibilidad y la eficacia de sus actividades, dirigidas al bien común”.
Isabel de Andrés, presidenta de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, concluyó por su parte que “la salud de una sociedad se mide especialmente por la capacidad de propiciar la participación en ella de cada uno de sus integrantes, así como por la defensa del ejercicio de la libertad”, aspectos ambos que otorgan sentido a los fines fundacionales “que estamos obligados a defender”.
Álvaro Gil Robles, Defensor del Pueblo Español entre 1988 y 1993 y primer Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa entre 1999 y 2006 se ha referido a la necesidad de que los poderes públicos “dejen espacio a la libertad” de las fundaciones, evitando el concebirlas “como meras concesiones administrativas”.
Preguntado por la crisis económica, el ex Defensor del Pueblo Español ha afirmado que, “a pesar de que ha sido un maremoto que lo ha revuelto todo”, lo cierto es que “nos ha permitido al mismo tiempo abrir un absceso como el que estamos viendo ahora”, un momento de reconstrucción y de restablecimiento de valores que permita combatir el hecho de “no haber sabido trasmitir valores a la sociedad desde la escuela”. Nuestra sociedad convive hoy, según Gil Robles, con fantasmas como “la xenofobia, el racismo o la homofobia”, que aparecen “cuando una sociedad no está bien armada en sus valores, en la que cualquier situación extraña es mal dirigida”.
En este sentido se ha referido también al concepto actual de la sociedad civil, “que somos todos, cuando ejercemos nuestro poder de forma organizada o espontánea”, pero que en definitiva, “es la que se organiza para poner en marcha ideas o iniciativas que no salen de los poderes públicos, sino de las personas que consideran que pueden aportar algo”. Es por esto, según Gil Robles, que en momentos como el actual “se trata de ir hacia adelante unidos, con valores e ideas comunes”, “sin miedo de limpiar lo que se necesite”, con independencia y colaboración entre sociedad civil y Gobierno, y fomentando (en referencia al acceso a financiación y apoyo de las instituciones europeas) “un marco institucional más asequible a todos los ciudadanos”.
Durante la V Conferencia General de la AEF tendrán lugar dos mesas de diálogo en torno a las trasformaciones que afectan al presente y futuro inmediato de las fundaciones en materia de investigación, de salud o de innovación social, entre otros aspectos; y en relación al impacto real de sus actividades, la segunda.
Dichas mesas, conducidas por Ana Millán, directora general de la Fundación Accenture, y Carmen García de Andrés, presidenta ejecutiva de la Fundación Tomillo, respectivamente, contarán con la participación de María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO); Marc Simón, director corporativo del Área Social de la Fundación ‘la Caixa’; Ana María Llopis, presidenta de DIA y creadora de Ideas4all; Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de Cruz Roja Española; Virginia Carcedo, secretaria general de FSC Inserta; y Miguel Ángel Luengo-Oroz, fundador de MalariaSpot.org en FUNDETEL-Universidad Politécnica de Madrid.
La Asociación Española de Fundaciones (AEF) celebró ayer su V Conferencia General, en la que bajo el lema «Sociedad Civil: Compromiso, trasparencia y colaboración», diversas fundaciones están debatiendo aspectos como el derecho a crear una fundación, la adaptación al cambio y el impacto de las fundaciones en la sociedad.
Durante el acto inaugural, Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones, se refirió al papel que las fundaciones ostentan en el contexto de la crisis económica, “como elemento partícipe de la solución” ya que son el producto “del compromiso de la sociedad civil organizada, su parte más dinámica”. Para ello, según Nadal, es imprescindible profundizar en aspectos como la trasparencia informativa, ya que “la legitimidad para acompañar a la sociedad en la salida de la crisis y el proceso de recuperación de valores necesita de una ejemplaridad por parte de las fundaciones” que viene dada por el esfuerzo continuo en trasparencia y buen gobierno.
A este mismo aspecto se refirió durante su intervención Antonio Huertas, presidente de la Fundación Mapfre, quien afirmó que para el ejercicio del “rol importantísimo que las fundaciones tienen en estos momentos de necesidad y crisis para el alivio de las necesidades sociales”, y en unos años “en que somos testigo de actuaciones poco ejemplares y una pérdida generalizada de valores”, la colaboración, trasparencia y compromiso “resumen de manera clara y contundente lo que representan las fundaciones”, y aspectos como la transparencia y el buen gobierno son esenciales para un sector “que se debe a la sociedad y debe demostrarlo”.
Huertas se ha referido asimismo al crecimiento del sector fundacional en las últimas décadas, así como el aumento en su profesionalización, a partir de a un verdadero “convencimiento por el trabajo conjunto y representación de la sociedad, y de servicio para el desarrollo del sector y el aumento de la visibilidad y la eficacia de sus actividades, dirigidas al bien común”.
Isabel de Andrés, presidenta de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, concluyó por su parte que “la salud de una sociedad se mide especialmente por la capacidad de propiciar la participación en ella de cada uno de sus integrantes, así como por la defensa del ejercicio de la libertad”, aspectos ambos que otorgan sentido a los fines fundacionales “que estamos obligados a defender”.
Álvaro Gil Robles, Defensor del Pueblo Español entre 1988 y 1993 y primer Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa entre 1999 y 2006 se ha referido a la necesidad de que los poderes públicos “dejen espacio a la libertad” de las fundaciones, evitando el concebirlas “como meras concesiones administrativas”.
Preguntado por la crisis económica, el ex Defensor del Pueblo Español ha afirmado que, “a pesar de que ha sido un maremoto que lo ha revuelto todo”, lo cierto es que “nos ha permitido al mismo tiempo abrir un absceso como el que estamos viendo ahora”, un momento de reconstrucción y de restablecimiento de valores que permita combatir el hecho de “no haber sabido trasmitir valores a la sociedad desde la escuela”. Nuestra sociedad convive hoy, según Gil Robles, con fantasmas como “la xenofobia, el racismo o la homofobia”, que aparecen “cuando una sociedad no está bien armada en sus valores, en la que cualquier situación extraña es mal dirigida”.
En este sentido se ha referido también al concepto actual de la sociedad civil, “que somos todos, cuando ejercemos nuestro poder de forma organizada o espontánea”, pero que en definitiva, “es la que se organiza para poner en marcha ideas o iniciativas que no salen de los poderes públicos, sino de las personas que consideran que pueden aportar algo”. Es por esto, según Gil Robles, que en momentos como el actual “se trata de ir hacia adelante unidos, con valores e ideas comunes”, “sin miedo de limpiar lo que se necesite”, con independencia y colaboración entre sociedad civil y Gobierno, y fomentando (en referencia al acceso a financiación y apoyo de las instituciones europeas) “un marco institucional más asequible a todos los ciudadanos”.
Durante la V Conferencia General de la AEF tendrán lugar dos mesas de diálogo en torno a las trasformaciones que afectan al presente y futuro inmediato de las fundaciones en materia de investigación, de salud o de innovación social, entre otros aspectos; y en relación al impacto real de sus actividades, la segunda.
Dichas mesas, conducidas por Ana Millán, directora general de la Fundación Accenture, y Carmen García de Andrés, presidenta ejecutiva de la Fundación Tomillo, respectivamente, contarán con la participación de María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO); Marc Simón, director corporativo del Área Social de la Fundación ‘la Caixa’; Ana María Llopis, presidenta de DIA y creadora de Ideas4all; Juan Manuel Suárez del Toro, presidente de Cruz Roja Española; Virginia Carcedo, secretaria general de FSC Inserta; y Miguel Ángel Luengo-Oroz, fundador de MalariaSpot.org en FUNDETEL-Universidad Politécnica de Madrid.
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