RRHH Digital. Representantes de los trabajadores de varios países europeos lamentan el silencio inexplicable de la Unión Europa, que se supone un espacio de respeto a los derechos humanos, ante los casos de violaciones de derechos humanos y sindicales de extrema gravedad. En el caso de España es más inexplicable su silencio, toda vez que hace dos días el fiscal español Carlos Castresana acaba de dimitir porque, según propias palabras, no podía hacer más por Guatemala en ese clima de impunidad.
UGT, CCOO y los sindicatos guatemaltecos manifiestan su consternación por el silencio de la representación gubernamental de España en la Comisión de Normas de la OIT en la discusión del caso de Guatemala por grave vulneración del Convenio 87 de Libertad Sindical.
Este país es, junto a Colombia, el país con mayor número de violaciones de derechos humanos y sindicales. El asesinato, secuestro, violación, amenazas e intimidación de sindicalistas es habitual (desde 2007 se han producido 46 asesinatos de dirigentes sindicales, 6 en lo que va de año), además en un clima de absoluta impunidad, como acaba de denunciar el fiscal español Carlos Castresana, jefe de la Comisión contra la Impunidad en Guatemala, cuya dimisión se produjo, precisamente, por la corrupción y la falta absoluta de cooperación de las autoridades de ese país.
La grave situación de los derechos humanos y sindicales en Guatemala ha sido puesta de manifiesto por el grupo de trabajadores desde hace más de 15 años. Los representantes del Gobierno español, que ostentan este año la representación de la Unión Europea y ejercen como portavoces de la misma, no han logrado el consenso para una declaración común, pero tampoco han querido intervenir como país, a pesar de que otros países de la UE (Bélgica, Países Bajos, Alemania y Austria) sí lo han hecho, en defensa de los derechos sindicales y contra el clima de violencia e impunidad.
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