El Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional juzgará hoy a David García Marcos, auxiliar de vuelo de la compañia aérea Futura, acusado de atentar contra la integridad moral de una compañera al gastarle una broma de índole sexual durante una escala en Liverpool (Inglaterra).
El fiscal encargado del caso, Luis Barroso, pide para García Marcos dos años y medio de prisión al acusarle de un delito de allanamiento de morada y otro contra la integridad moral.
Según el relato de los hechos del fiscal, en la noche de 18 de julio de 2006, García Marcos cenó junto con el comandante Juan Carlos Robaina, el copiloto José Antonio Martínez y la azafata holandesa Margarita Elena Gomila en el hotel de Liverpool (Inglaterra) en el que se hospedaron durante su escala en la ciudad.
A la cena no asistió, a pesar de haber anunciado su presencia, la también auxiliar de vuelo Kamila Krivanova, de nacionalidad checa.
Sobre la media noche, García Marcos llamó en varios ocasiones a la habitación de Krivanova, quien se encontraba dormida, ya que al día siguiente tenía que madrugar.
Al no conseguir respuesta y "con ánimo en un principio de despertarla", el acusado se dirigió a la recepción del hotel y consiguió una copia de la llave de la habitación de Krivanova alegando ser su ocupante y haber perdido el original.
Una vez con la llave, García Marcos y su compañera Gomila se introdujeron en la habitación de Krivanova y se tumbaron a su lado en la cama.
Asustada, Krivanova se refugió en el cuarto de baño. Poco más tarde, llegaron a la habitación el comandante Robaina y el copiloto Martínez, pero, al no conseguir que su compañera saliese del cuarto de baño, decidieron retirarse y recomendaron a Gomila y a García Marcos que hicieran lo mismo.
Bien al contrario, Gomila y el acusado permanecieron en la habitación, se tumbaron en la cama y simularon estar haciendo el amor. En este lance, pidieron a Krivanova que saliera del cuarto de baño y se uniera a ellos.
Así permanecieron durante más de diez minutos, provocando "un grave menoscabo en la dignidad" de Krivanova, según el fiscal Barroso.
Como consecuencia de estos hechos, Krivanova tuvo que pedir ayuda psicológica a la Oficina de Ayuda a Víctimas del Delito y sufrió "una sintomatología clínica compatible con el estrés emocional y psicosocial".
Además de los dos años y medio de prisión, el fiscal Barroso pide que García Marcos indemnice a Krivanova con 30.000 euros por los perjucios morales causados.
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