El comisario extraordinario de la deficitaria aerolínea de bandera italiana Alitalia, Augusto Fantozzi, lanzó ayer un ultimátum a los sindicatos para que cierren antes de mañana un acuerdo con la compañía aérea, según informaron los medios italianos citando fuentes sindicales.
Las asociaciones de trabajadores se reunirán mañana por la mañana con los artífices del plan para reflotar Alitalia para tratar de alcanzar un acuerdo definitivo. En el caso de que no se cierre, Fantozzi se verá obligado a poner en marcha el procedimiento para rescindir los contratos de trabajo, según indicó durante la reunión que mantuvo ayer con los nueve sindicatos presentes en Alitalia.
El plan que ha impulsado el Gobierno de Silvio Berlusconi para salvar a Alitalia de la quiebra prevé unos 3.250 despidos y la división en dos de la compañía en dos empresas, una sana, que será adquirida por un consorcio privado de empresarios italianos, y otra que gestionará las deudas acumuladas en los últimos años y los despidos.
Desde que empezaron las negociaciones, exponentes políticos y empresariales han destacado la conveniencia de sacrificar un cierto número de puestos de trabajo para salvar a la compañía de la quiebra, teniendo en cuenta que esto implicaría dejar a la totalidad de los empleados, unos 20.000, en la calle.
No obstante, los principales sindicatos de pilotos y asistentes de vuelos han manifestado su disconformidad con el nuevo contrato que se les ofrece, que empeora sus actuales condiciones laborales.
Por su parte, el ministro de Economía, Giulio Tremonti, defendió esta mañana el plan ante la Cámara de los Diputados, asegurando que "no creará nuevas pérdidas" al Estado. "Lo ideal hubiera sido" que "alguien" hubiera cargado con los activos y con las deudas, pero "nadie se ha mostrado dispuesto a ello", explicó.
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