Las empresas Aerolíneas Argentinas y Austral cancelaron el lunes por la noche todos sus vuelos desde el aeropuerto local de Buenos Aires a raíz de una huelga de los empleados encargados de los trámites de embarque, que reclaman mayores medidas de seguridad laboral.
El conflicto se inició el domingo cuando los empleados de la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos (APA) abandonaron sus puestos de trabajo argumentando que fueron agredidos por pasajeros molestos ante las demoras en los vuelos causadas por una densa niebla.
"Ahora quedaron todos los vuelos de Aerolíneas (Argentinas) y de Austral cancelados. Mañana (martes) dependerá del gremio (APA)", dijo a Reuters un portavoz de ambas compañías.
La situación "obligará a reprogramar y cancelar servicios hasta tanto el personal en conflicto deponga su actitud", agregó.
El Gobierno de Argentina obligó a las partes a un rápido acuerdo por los trastornos provocados a miles de pasajeros, pero pese a la firma de un entendimiento los problemas persistieron el lunes.
"Tenemos 21 vuelos de cabotaje (nacionales) cancelados, 12 partidos y 25 reprogramados para el martes. Hay que ver como se destraba el conflicto, pero la normalización va a llevar un par de días hasta poner todos los vuelos en orden", había dicho previamente el portavoz de Aerolíneas Argentinas y Austral.
Agregó que "hemos reforzado la seguridad (laboral), pero la gente de APA no está cumpliendo".
Los escasos vuelos que partieron por la tarde fueron despachados por personal jerárquico de ambas empresas, pero el número reducido de mostradores habilitados provocó largas filas de molestos pasajeros.
Desde la zona local del aeropuerto también salen vuelos con destino a Uruguay.
Aerolíneas Argentinas es la mayor firma sectorial del país sudamericano y es controlada por el grupo español Marsans.
Los trabajadores de APA decidieron el cese de actividades después de que dos empleados y dos pasajeros se enfrentaran a puñetazos el fin de semana por las demoras en los vuelos.
Durante los últimos días, una densa niebla poco habitual cubrió Buenos Aires y afectó el normal funcionamiento del aeropuerto de vuelos nacionales, lo que también trajo problemas en el internacional de Ezeiza, ubicado a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad
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