Un conocido director de RRHH de una empresa madrileña ha rechazado la oportunidad de participar en un programa de TV. ¿Su motivo? Asegura que valora demasiado su privacidad y la de su familia. Además, después de 18 años en la misma empresa, no piensa decir adiós a su oficina por tres meses de reality show.
La verdad sea dicha… la televisión acaba de perder a una gran estrella.