Los accidentes mortales en el sector de la construcción cayeron un 35% en el primer semestre de 2008, en comparación con el mismo periodo del año anterior, según el último informe sobre siniestralidad laboral de la Cámara de Contratistas de Obras de Catalunya (CCOC).
En los seis primeros meses del año se produjeron en la construcción catalana 16.298 accidentes laborales con baja, de los que 13 fueron mortales. También disminuyeron los siniestros graves, con un total de 182 casos (-9,5%), y los leves, con 16.103 accidentes (-4,9%).
Según la CCOC, esta disminución no se debe al menor número de trabajadores en la construcción -que podría atribuirse a la crisis del sector-, ya que entre julio de 2007 y junio de 2008 hubo 12.306 accidentes por cada 100.000 empleados, con descensos en los tres tipos de siniestros, del 18% en los mortales, del 1,7% en los graves y del 0,8% en los leves.
En comparación con los últimos diez años, desde 1999 los siniestros mortales disminuyeron un 63%, los graves un 37% y los leves un 35%. Por ello, la CCOC lamentó que la construcción se considere habitualmente como el "peor sector" en cuanto a siniestralidad laboral porque "hay hasta 17 actividades económicas diferentes con algún índice de incidencia de accidentes superior", de las que citó la metalurgia, la pesca, el transporte terrestre o los alquileres de maquinaria, entre otros.
Para la elaboración de este estudio, la CCOC ha recopilado datos de 805 obras con un presupuesto de ejecución material (PEM) con un importe global de 1.995,5 millones de euros. El PEM es el coste directo de ejecución de la obra previsto por el autor del proyecto y no incluye los costes indirectos.
Los contratistas remarcaron que "la seguridad comienza en el proyecto", una afirmación que de llevarse a la práctica en su totalidad supondría incrementar el coste de las obras en un 1,8%, con una inyección de 555 millones en una producción global del sector en Catalunya de 30.752 millones de euros en 2007.
La CCOC argumentó que si un proyecto tiene errores en la resistencia de una estructura porque el proyectista hizo mal los cálculos o el hormigón es inadecuado, si se percibe antes de comenzar la obra se puede corregir fácilmente. En cambio, si se detecta una vez ejecutados los trabajos, el coste es más elevado porque hay que derribar y volver a construir.
En este sentido, la Cámara de Contratistas abogó por mejorar el control de calidad de los estudios de seguridad y salud, además de aumentar la formación de los funcionarios que intervienen en las tareas de control y sanción.
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