Se acaba la temporada. Nos encontramos en el mes de mayo, a un paso de junio, y ya se palpa en el ambiente la cercanía de las ansiadas vacaciones. En este punto se puede decir que estamos, como se dice en el argot futbolístico, finalizando la primera vuelta.
Es un buen momento para reflexionar sobre el desarrollo del año, ver si estamos dentro de los márgenes fijados o, por el contrario, no estamos donde creíamos estar -ya sea para bien o para mal-.
La reflexión debe de hacerse con la participación de todo el equipo, incluido el joven de prácticas, ya que él también forma parte de la empresa, aunque sólo sea por 3 meses, pero si se le deja de lado seguro que no aporta nada.
En esta época las empresas suelen preparar su presupuesto para la formación de "la segunda vuelta". Deben ver lo que más valor les puede dar. La formación en lenguas extranjeras suele ser lo más demandado por los departamentos de Recursos Humanos.
El otro día leí en una revista que el nivel de inglés de los españoles era "patético", pero lo peor es que se refería a la población activa, por lo que me indigné. ¿Se puede saber qué pasa con las empresas que invertimos en formar en la lengua de Shakespeare a nuestros empleados? Qué fácil es criticar cuando a uno no le afecta en absoluto.
La oferta de cursos que se ofrecen a las empresas aumenta de forma considerable cada año, lo que permite a estas poder escoger lo más apropiado en cada momento. Lo que intento decir en estas breves palabras es que no hay que olvidar que el año es muy largo, y la formación debe ser continua. Los ciclos económicos acaban, pero los formativos deben ser permanentes, ininterrumpidos. Por el bien del empleado y, en consecuencia, de la empresa.
Los comentarios están cerrados.