Son ya muchos los años que Cezanne lleva dedicados al desarrollo de herramientas de gestión y administración de los recursos humanos en las empresas. Es largo el camino que hemos recorrido aportando soluciones tecnológicas que permitan optimizar el trabajo de los profesionales que conforman las plantillas de las organizaciones. Sin embargo, más allá de la aplicación más innovadora o de la tecnología más avanzada encontramos la esencia pura de nuestro trabajo: las personas. Pero no sólo el talento que encierran, las habilidades que muestran en el desempeño de sus funciones o las aptitudes con las que desarrollan su trabajo.
Por encima, incluso de todo eso, encontramos a cada uno de los individuos que día a día encuentran la motivación necesaria para cumplir los compromisos adquiridos en su ocupación. Desde mi punto de vista es imprescindible, no sólo evaluar la capacidad y cualidad de las personas sino también la actitud que muestran en el ejercicio de sus tareas. Valorar y agradecer sus conocimientos pero también esos otros valores que hacen diferenciar un buen profesional de un profesional excelente.
En el caso de las herramientas sucede algo parecido. Existen herramientas en el mercado que ofrecen multitud de aplicaciones para mejorar la gestión de los RRHH, pero existen muy pocos proveedores que puedan ser percibidos como auténticos colaboradores internos. Profesionales que asuman el reto de reorganizar los procesos de trabajo en las organizaciones a las que visitan en principio como meros servidores de una determinada herramienta. Así es como queremos que se reconozca nuestra compañía. Como un auténtico partner. El hecho de que nuestros clientes encuentren en nosotros un socio tecnológico, un compañero de viaje, nos gratifica en cada uno de los minutos que restamos de nuestras horas de sueño, de ocio o de tiempo libre y que dedicamos a solucionar cualquier incidencia, nuevo requerimiento o adaptación de última hora que demandan nuestros clientes.
La flexibilidad y el nivel de exigencia personal con el que se aborda cada proyecto unido a los períodos de implantación de este tipo de herramientas, no tan cortos como en principio uno se imagina –tengamos en cuenta que hablamos de herramientas parametrizables que obligan en la mayoría de los casos a modificar procesos cotidianos- hacen que la relación que se establece entre los responsables del proyecto, tanto interno como externo, sea realmente estrecha.
Es así como nos gusta trabajar, sin perder nunca la perspectiva de las personas y teniendo claro que nuestro “foco” ha de estar siempre orientado a facilitar el desarrollo de sus funciones. Somos conscientes de que en una primera etapa habremos de enfrentarnos a la siempre temida “resistencia al cambio” pero preverla y planificarla nos ayuda a vencerla. También en esta tarea, el conocimiento y la cercanía con las personas que “gestionamos” nos ayuda a vencer las posibles reticencias iniciales que inevitablemente acompañan a cualquier proceso de cambio.
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