Unos 4.000 trabajadores de la empresa Navantia, 2.000 de empresas auxiliares y otros 2.000 de la matriz, según el comité de empresa, se concentraron ayer jueves durante 10 minutos ante la puerta de la dirección para reclamar mayor seguridad y arropar a las familias de los fallecidos hace un año.
Posteriormente se desplazaron hasta la plaza de Armas para pedir agilidad en el proceso judicial.
El presidente del comité de empresa de la antigua Bazán, Ramiro González, de Comisiones Obreras, manifestó que «aunque cambiaron las cosas, en prevención es todo importante», y reclamó la dotación de recursos humanos y materiales. En este sentido, aseguró que los seis bomberos y cinco técnicos de seguridad solicitados y acordados hace un año todavía no han sido concedidos, y sigue sin existir un Plan de Prevención.
Los trabajadores guardaron dos minutos de silencio por los cinco fallecidos hace un año, cuatro el pasado 11 de mayo en la F-311 y un soldador, 15 días antes. Se trataba de Ana Belén Paz Vilariño, de 30 años, empleada de limpieza de la empresa Mainfer, la primera en morir al entrar en el tanque que carecía de oxígeno; sus compañeros, Juan Carlos del Real Gamundi, de 48 años, Eduardo González,de 30 años; y el operario de Tecnymo, José Luis Veiga Infante, de 25 años, fallecieron en el inteno de socorrerla. Otro fallecido recordado ayer, Ángel Vázquez, de 33 años, perdía la vida el 25 de abril al reventar el tanque donde soldaba una chapa metálica.
Familiares de las víctimas recibieron el apoyo y el cariño de trabajadores de Navantia y de la industria auxiliar, al tiempo que se unieron a la petición de seguridad para que los accidentes laborales no se repitan.
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