El acoso laboral -o «mobbing»- se extiende a ámbitos en los que su presencia tal vez no era demasiado previsible. Esto es lo que acaba de ocurrir en el sector sanitario, más en concreto en su cúspide: entre los médicos. Aunque aún no ha trascendido ninguna condena judicial en la región por este motivo, ya ha llegado a los tribunales un caso, otro está en camino y el Colegio de Médicos de Asturias advierte de que se están produciendo situaciones que se mueven en límites cuando menos difusos.
Todos los casos citados consisten en denuncias formuladas por los facultativos contra sus superiores. Una de ellas, protagonizada por una especialista en medicina nuclear del Hospital Central de Asturias, ya ha sido juzgada. Y la justicia ha dado la razón a la administración sanitaria. Según ha podido saber este periódico, la citada facultativa mantiene desde hace años un persistente contencioso con diversos estamentos directivos del complejo hospitalario. En los últimos tiempos, decidió catalogar sus quejas como acoso laboral y bajo este epígrafe acudió a los tribunales. Tras una vista oral prolongada, la sentencia no le dio la razón.
Una situación que puede alcanzar mayor resonancia es la que se vive en el Hospital San Agustín de Avilés. El Colegio de Médicos ha recibido quejas de diversos facultativos que centran sus acusaciones, principalmente, en el gerente y en la directora médica. La corporación colegial ha dado amparo a uno de ellos, José Carlos Soler, jefe del servicio de radiodiagnóstico.
El pasado 2 de abril, Carmen Rodríguez, presidenta del Colegio, remitió una carta al director de Asistencia Sanitaria del Servicio de Salud del Principado (Sespa), Francisco del Busto, en la que le informaba del contenido de algunos de los numerosos comunicados que ambos directivos han remitido al doctor Soler y le instaba a que «se adopten de inmediato y con la máxima energía las medidas disciplinarias necesarias para corregir tales excesos y exigir las responsabilidades pertinentes».
A juicio de Carmen Rodríguez, las notas internas recibidas por el jefe de radiodiagnóstico «encajan perfectamente en el concepto de "mobbing"», por cuanto «implican una intromisión total en sus funciones como jefe de servicio cuando lleva muchos años en el cargo y conoce sus funciones perfectamente». La presidenta del Colegio subraya que la situación comenzó hace casi un año y que el Sespa no ha dado respuesta a las peticiones de una salida amistosa.
En consecuencia, tanto Carmen Rodríguez como Javier Álvarez, abogado de la corporación colegial, han impulsado una reclamación administrativa y consideran muy factible llevar el caso a los tribunales. Según el letrado, los comunicados remitidos al responsable de radiodiagnóstico tienen un tono «inquisitorial», pese a que el servicio «funciona muy bien». La situación creada «puede tener matices de ilegalidad desde distintos puntos de vista», agrega Javier Álvarez.
Carmen Rodríguez señala que la denuncia del doctor Soler «no es la única que nos ha llegado del Hospital San Agustín», dado que «hay más médicos y servicios que están sufriendo presiones por parte de la gerencia y la dirección médica».
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